En el marco del Smart Energy Summit, representantes de las principales empresas demandantes de energía y proveedores de soluciones coincidieron en que el desarrollo industrial y minero del Perú requerirá esquemas contractuales de mayor predictibilidad, inversión en redes de transmisión e integración de sistemas de autogeneración para blindar la competitividad nacional frente a los riesgos del mercado eléctrico.
Durante el panel «Oportunidades para la demanda y grandes usuarios», moderado por Andrés Romero, director de Grupo Valgesta, se remarcó que el país atraviesa una transición donde la generación eólica y solar pasará de representar el 14% actual a un 30% proyectado hacia 2030. No obstante, los especialistas advirtieron sobre los desafíos de contar con una potencia firme ajustada ante una demanda en constante expansión.
Por su parte, para Saadi Jiménez, superintendente de Energía y Regulación Sector Eléctrico de Compañía Minera Antamina, sostuvo que la demanda minera —caracterizada por su consumo ininterrumpido 24/7— debe actuar como un ancla para viabilizar nueva capacidad: «La pregunta sería: ¿cómo una gran demanda, como la de la minería, puede ser capaz de generar nuevas inversiones en generación, en transmisión, y ayudar a este proceso de competencia?».
Asimismo, enfatizó que la autogeneración y el almacenamiento deben estructurarse no como reemplazos absolutos de la red, sino como componentes clave de un portafolio energético flexible.
Diego Reyes, director de Cadena de Suministro y Riesgos – Oficial de Cumplimiento de Cementos Pacasmayo, alertó sobre la necesidad de asegurar «energía puesta en planta» para evitar que cuellos de botella en transmisión impacten las operaciones: «La variabilidad del costo marginal te puede afectar y te puede tirar abajo una estructura de costos sana. Un contrato de 5, 7 u 8 años te permite esta estabilidad del precio a la par que vas asegurando el suministro», afirmó.
A su turno, Nicol Pomalia, CEO de Capo Energy, y Pool Suárez, gerente comercial de Ferrenergy, destacaron la maduración de los grandes consumidores, quienes vienen migrando hacia tecnologías como sistemas de almacenamiento con baterías (BESS), solar fotovoltaica y gas eficiente para mitigar picos de potencia y estabilizar tarifas finales. Los panelistas concluyeron que una demanda informada y con visión de largo plazo será determinante para consolidar un sistema eléctrico eficiente, seguro y sostenible.



